
Gerard se las ingenió siempre entre su buen corazón y su espíritu osado. Se entregó generosamente al grupo para llegar más lejos desde su faceta de soñador, siendo un compañero leal, sencilo y con recursos, siempre disfrutando con los demás y el equipo con verdadera camaradería.
Cualquiera que fuere el rodaje, siempre hubo tiempo para dejar brotar el humor y el cachondeo, para lo cual Gerard y su hermano siempre proporcionaban grandes risas.
Resulta inolvidable, del archivo de papeles, sección de guiones sin realización, su aportación al cine bélico "El día D" acerca del desembarco de Normandía de 1944.