Esteban tuvo una breve pero intensa implicación durante el primer año de Immortal. Había sido recomendado y destacó pronto como actor.

Él fue el compañero que, en un momento dado, nos permitió un punto de vista externo, aires nuevos. Era alguien inteligente, de mentalidad abierta y muy afable; un caballero con la sensibilidad que un joven requiere para no caer en la trampa de las estupideces más propias o típicas de la etapa adolescente.

Cuando la vanidad nos trastocó el seso a todos, él volvió a sus quehaceres, dejando atrás el recuerdo de su contribución y de su presencia, que guardamos en buena memoria.