Isra era una torre de auto-confianza y de orgullo; resultó de gran estima al colectivo a lo largo de su productiva implicación, ésta durante la etapa arcaica de Immortal.

Él fue nuestro amigo el gigante, siempre dispuesto a pisar fuerte y participar en cualquier proyecto.

Su actitud positiva y enérgica fue quizás su cualidad más encomiable, siendo capaz de empujar con ímpetu a cualquier mequetrefe para sacarle de sus temores y del miedo escénico.