
Vilator siempre fue un tipo muy simpático y campechano. Además, su humor crudo y avispado fue siempre encomiable.
En el equipo, resultaría pronto apreciado por su eficiencia como actor de cine, dotado de verosimilitud, sólida personalidad y atractivo semblante. La verdad es que nunca sobreactuaba a no ser que se le forzara a ello.
También ayudó considerablemente en el trabajo de manipular la cámara. Después de todo, él era generoso por naturaleza, partícipe en el trabajo y buen profesional en la tarea que tenía delante.