
Berni estuvo presente en Immortal durante todas sus etapas y fue requerido a participar tanto como quisiera, a veces incluso más de lo que le apetecía.
Lo cierto es que tuvo que seguir al resto en odiseas de vídeo aficionado en las cuales el último remedio era esconder el escepticismo y mostrar su apoyo.
Quizás el asunto le pareciera un gran chiste, pero al fin y al cabo tenía toda la razón.
Fue muy querido y respetado, cruzando todo el viaje con enorme paciencia y un encomiable sentido del humor.