
Dani viene a ser otro de los latentes volcanes de Immortal, a pesar de que no plasmara en papel sus grandes cualidades poéticas.
Un aficionado y temprano conocedor de las vanguardias artísticas, se atrevió más bien a improvisar en el terreno experimental y, de hecho, contribuyó a subir el estándar de ingenio humorístico.
Sin embargo, llegó durante el período clásico tardío, cuando el guionaje empezaba a fijarse como tarea de rigor para presentar un proyecto. Por el contrario, Dani disfrutó participando en improvisaciones en las que se planificaba sobre la marcha y sin asumir cargos previamente.
El gran pero es que dedicó sus esfuerzos a la dimensión social del grupo en vez de a la realización de cortometrajes.