Más que un compañero de rodaje, Rubén fue sobretodo un amigo leal. Siendo a menudo reacio a aparecer ante la cámara, debido a una pesante timidez, no había proyecto en el que no se relajara hasta que fuera de agradecer su generosidad.

Su rol de policía en la saga Don Clemencio y las contribuciones para el escenario de la mansión Wayne en Batman Inmortal son sus tareas inolvidables.

Estuvo con nosotros durante la etapa arcaica y parte de la clásica, hasta que un día, literalmente, echó a correr.